La fotografía AD

Alain Masson, desarrolló una técnica fotográfica en la que permite captar, en una película fotográfica normal, la luz existente en el otro espacio-tiempo (la luz de luz). Las fotografías obtenidas por esta técnica son designadas Fotografías AD (Atracción Doble) (Alain Masson, Souffle de lumiére).

La luz de luz, captada en las fotos AD, es una luz que no obedece a las leyes ópticas, atraviesa la materia y tiene efectos regeneradores en el ser humano, estimulando las capacidades de auto curación.

Una forma de demostrar la existencia de la luz de luz y su capacidad de atravesar la materia es hacer fotografías AD con o sin tapa en el objetivo y en las mismas condiciones (con la misma máquina fotográfica, en el mismo momento, con la misma velocidad y sin haber movido la máquina de posición).

Por las leyes ópticas las fotografías sacadas con tapa en el objetivo deberían salir completamente oscuras ya que la tapa impide la entrada de la luz para impresionar la emulsión fotográfica. Sin embargo, las fotografías AD tiradas con tapa en el objetivo presentan colores y formas, hecho que demuestra la existencia de un tipo de luz que es capaz de atravesar la materia (la tapa del objetivo) y de impresionar la película fotográfica.

En las fotografías de AD tiradas sin la tapa en el objetivo, además de aparecer las imágenes que aparecían en una fotografía normal, surgen colores y formas, las cuales no son perceptibles al ojo humano, pero son captadas a través de esta técnica fotográfica.

Mediante esta pequeña experiencia, podemos constatar que existen dos tipos de luz a nuestro alrededor: una capaz de atravesar la materia y de impresionar la película fotográfica, la luz de luz, y otra luz que no tiene capacidad de atravesar la materia, pero que es capaz de impresionar la película fotográfica, la luz de este espacio-tiempo.

La luz de luz captada en las fotos AD tiene efectos regeneradores en el ser humano, estimulando las capacidades de auto-cura.

Las memorias, ya anteriormente mencionadas, aunque estén inscritas en otro espacio-tiempo se proyectan en el cuerpo humano mediante una forma de manchas. Estas manchas son zonas inmateriales que con la práctica empiezan a observarse.

Cuando hacemos incidir la luz de luz “en estas zonas” las memorias son tratadas por resonancia y desaparecen, y de esta manera, los mecanismos de auto-curación entran en funcionamiento.